Juan Flesca

Juan Flesca

Cuando era pequeño, a Juan Flesca le hacía feliz ir acostado en la luneta trasera del auto de sus padres, sin cinturón de seguridad. Desde entonces, en la noche no enciende la luz para ir al baño, ya que cree en el amor incondicional. No suele repetirse, aunque tiene algunos fetiches cíclicos: los flequillos, el espacio interdental y los pies. El placer no le da culpa, gracias a que su abuela le enseñó a hacer nudos. Siempre le hizo gracia que le digan realizadores a los directores y si le preguntas si le gusta el ajo, contesta “Claro”.